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Artemis II escapó de la órbita terrestre: El piloto Victor Glover es cristiano protestante

En un hecho histórico que mantiene al mundo en vilo, la misión Artemis II de la Nasa ha superado con éxito una de sus fases más críticas. Tras completar sus órbitas iniciales alrededor de la Tierra, este Viernes Santo, la nave Orion ejecutó la maniobra de Inyección Translunar (TLI), «escapando» oficialmente de la gravedad terrestre para enfilar su proa directamente hacia la Luna.

Tres puntos clave de este tercer día de misión:

  1. Trayectoria de «Retorno Libre»

La Orion no orbitará el satélite natural. En su lugar, realizará un sobrevuelo en forma de «ocho». Utilizará la gravedad lunar como una honda natural para ser impulsada de vuelta a casa sin necesidad de encender sus motores principales para el regreso. Actualmente, la nave viaja a miles de kilómetros por hora, aunque su velocidad disminuye gradualmente mientras lucha contra el «tirón» de la Tierra.

  1. Dormir en una «minivan» espacial

Con cuatro astronautas a bordo (Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen), el espacio es un lujo inexistente. El interior de la Orion es comparable al de una camioneta familiar.

  • Sin camas: Los tripulantes duermen en sacos adheridos a las paredes para no flotar y golpear instrumentos.
  • Aprovechamiento total: En microgravedad no existe el «suelo», por lo que duermen en todas las orientaciones (vertical y horizontal) aprovechando el techo y los laterales.
  • Ruido constante: Deben usar máscaras y tapones, ya que los ventiladores del sistema de soporte vital nunca se detienen.
  1. Fe en el espacio: Un Viernes Santo en órbita

La coincidencia de la misión con la Semana Santa ha dado un matiz humano y espiritual al viaje. El piloto de la misión, Victor Glover, es un cristiano protestante devoto que ha hecho pública su fe en repetidas ocasiones.

«Necesitamos a Jesús, ya sea en la Tierra o en órbita», declaró Glover antes del despegue. Se espera que, durante este Viernes Santo, el astronauta dedique momentos a la reflexión y la oración personal. Esta no es la primera vez que la religión llega a la Luna; en 1968, la tripulación del Apolo 8 leyó el Génesis en una transmisión histórica durante la Navidad.

Mientras tanto, sus compañeros llevan consigo diarios personales y recuerdos familiares, uniendo la alta tecnología de la Nasa con la esencia más profunda de la humanidad en este viaje de 10 días que marca el regreso de nuestra especie a las cercanías lunares.

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