Un cruento enfrentamiento entre grupos disidentes de las antiguas FARC ha dejado un saldo de al menos 27 combatientes muertos en las selvas del departamento del Guaviare. Los combates, confirmados por autoridades militares este domingo 18 de enero de 2026, marcan un nuevo pico de violencia en una región estratégica para el narcotráfico.
La confrontación enfrenta a dos de las estructuras más poderosas que se apartaron del Acuerdo de Paz de 2016: Facciones de Iván Mordisco: El criminal más buscado del país, quien rompió diálogos con el Gobierno de Gustavo Petro en 2024. Facciones de alias "Calarcá": Líder de una facción que mantiene negociaciones intermitentes y debilitadas con el Ejecutivo, tras recientes escándalos de infiltración.
Según el Ejército Nacional, la "principal motivación" de esta guerra es la disputa por el control territorial. Tras el desarme de las FARC hace una década, estos grupos buscan llenar el vacío de poder para asegurar corredores de movilidad para la droga, la minería ilegal y el cobro de extorsiones.
El recrudecimiento de los combates ocurre en un momento crítico para la administración de Gustavo Petro. Mientras que Mordisco ha intensificado sus ataques contra civiles y la Fuerza Pública, las conversaciones con el grupo de Calarcá se encuentran estancadas.
El Guaviare, por su ubicación geográfica, es un punto neurálgico que conecta el centro del país con la Amazonía, convirtiéndose en el epicentro de una guerra que parece no dar tregua a pesar de los esfuerzos diplomáticos.
En seis décadas, la guerra en Colombia ha dejado más de 450,000 muertos y millones de desplazados, alimentada casi en su totalidad por las rentas de economías lícitas.
Noticia al Día