Comienzan en la esquina de La Romelia, popular panadería de exquisiteces únicas, allì el busto de Louis Braille, ese genio francés que inventó la lectura para los invidentes; sigue, Monseñor Olegario Villalobos, adusto y señorial y finaliza el espacio dedicado para recordar a Jóvito Villalba, pensador, orador de verbo inigualable, con una vida ejemplar y digna.
Esas tres plazas son una belleza, por las tardes los vecinos bajan de sus apartamentos, salen de sus casas a pasear con los niños y las mascotas.
Se trata de in triándulo alargado hacia el cruce con Bella Vista.
Hay pulcritud y verdor en la grama y los árboles. Aquí debe decirse que la Alcaldía de Maracaibo se luce en el ciudado.
Los recursos de internet nos permiten saber:
Jóvito Villalba: El "Maestro de la Democracia"
Si Venezuela tuvo un orador capaz de hacer temblar dictaduras solo con la voz, ese fue Jóvito Villalba (1908-1989). Nacido en la isla de Margarita, Jóvito no era un político de escritorio; era un hombre de plaza pública.
- El momento clave: Formó parte de la famosa "Generación del 28″, ese grupo de estudiantes universitarios que se le plantó de frente al dictador Juan Vicente Gómez.
- Su legado: Fundó el partido URD y fue un pilar fundamental para el Pacto de Puntofijo, el acuerdo que trajo la estabilidad democrática a Venezuela tras la caída de Pérez Jiménez.
- Por qué recordarlo: Porque entendió que la política no es solo ganar, sino saber dialogar para que el país no se rompa.
Monseñor Olegario Villalobos: El Corazón de Maracaibo
Mientras Jóvito luchaba en las arenas políticas, en el occidente venezolano, específicamente en el Zulia, otro hombre movía montañas, pero desde la fe y la acción social. Monseñor Olegario Villalobos (1888-1971) es, posiblemente, uno de los personajes más queridos de la historia marabina.
- Más que un cura: No se quedó encerrado en la iglesia. Fundó el icónico Asilo de Ancianos Abandonados de Maracaibo y fue el alma detrás de la creación del diario La Columna.
- Su magia: Tenía una capacidad increíble para unir a los empresarios con los más necesitados. Decían que a Monseñor nadie le podía decir que "no" cuando pedía ayuda para una obra de caridad.
- El vínculo: Al igual que Jóvito, Olegario creía que el bienestar del pueblo no llegaba solo, había que construirlo con instituciones sólidas y mucha ética.
Louis Braille: El joven que "inventó" la luz
Cruzando el océano y retrocediendo un poco más en el tiempo, encontramos a Louis Braille (1809-1852). Si Jóvito dio voz a los ciudadanos y Olegario dio techo a los desvalidos, Louis le dio ojos a los dedos.
- El accidente: Se quedó ciego a los 3 años mientras jugaba en el taller de su padre. En lugar de rendirse a una vida de aislamiento, a los 15 años perfeccionó un sistema de lectura táctil.
- El sistema: Basándose en un método militar de "escritura nocturna", Louis simplificó todo en un código de 6 puntos en relieve.
- Su impacto: Antes de él, ser ciego era sinónimo de analfabetismo. Él demostró que la discapacidad está en el entorno, no en la persona.
¿Qué los une a los tres?
Aunque vivieron en épocas y contextos distintos, estos tres hombres fueron arquitectos de herramientas:
- Jóvito construyó las herramientas políticas para la libertad.
- Monseñor Olegario construyó las herramientas sociales para la dignidad.
- Louis Braille construyó la herramienta intelectual para la independencia.
Los tres nos enseñan que, ya sea con un discurso, una obra de caridad o un papel con puntos, una sola persona tiene el poder de abrirle el mundo a millones.
JC
















