El líder supremo de Irán, Alí Jameneí, rompió el silencio oficial sobre el balance de las recientes protestas en la República Islámica, afirmando que los disturbios han dejado un saldo de "varios miles" de muertos.
Durante un encuentro en Teherán por el aniversario de la elección de Mahoma, el clérigo responsabilizó directamente al presidente estadounidense, Donald Trump, de liderar un "complot" para desestabilizar al país.
Según Jameneí, las manifestaciones —que iniciaron el 28 de diciembre por motivos económicos— fueron secuestradas por "agentes entrenados" bajo el mando de Washington. El líder iraní denunció actos "inhumanos", incluyendo el asesinato de civiles con armas extranjeras y la destrucción de: 250 mezquitas y centros educativos.Instalaciones eléctricas, bancos y comercios.
"El objetivo estadounidense es devorar a Irán. El propio presidente de EE. UU. intervino personalmente, alentando a los conspiradores con promesas de apoyo militar", sentenció Jameneí, asegurando que su administración no buscará la guerra, pero que los responsables "no quedarán impunes".
Aunque el gobierno iraní no había ofrecido cifras oficiales hasta ahora, la admisión de "varios miles" de víctimas se acerca a los reportes de ONGs opositoras en el exilio, quienes estiman 3,428 fallecidos y más de 19,000 detenciones.
Por su parte, Teherán sostiene que la escalada de violencia, que alcanzó su punto máximo entre el 8 y 9 de enero, fue una estrategia infiltrada por agentes externos para justificar una intervención militar por parte de la Casa Blanca, tras las advertencias previas de Trump sobre posibles ataques al país persa.
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