El 20 de mayo de cada año se celebra en nuestro país el Día del Cronista. Por iniciativa de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, se escogió el día del nacimiento de Enrique Bernardo Núñez para recordar y reconocer la labor de quienes tienen la misión de investigar, enseñar y difundir la historia local. En efecto, el primer cronista de Caracas, nacido en Valencia el 20 de mayo de 1895, es un modelo para quienes ejercemos este oficio, el cual se orienta a la preservación de la memoria y el patrimonio, en concordancia con las disposiciones de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y la respectiva Ordenanza del Cronista de cada municipio del territorio nacional.
Esta celebración es propicia para poner de relieve la función del cronista municipal como servidor público. En primer lugar, sus esfuerzos se orientan a la investigación de la historia del municipio donde presta su servicio, al igual que a las comunidades que lo conforman. En su desempeño, se introduce en el curso del tiempo, para procurar entender la presencia del pasado en el presente. No se trata sólo -aunque no deja de ser importante- de narrar hechos del pasado- privilegiando la crónica como género literario y periodístico, sino de asumir también la perspectiva del historiador, para ofrecer una interpretación de la historia local, fundamentada en el método histórico. Adicionalmente, esta tarea abarca el registro de los acontecimientos relevantes del municipio, en el día a día, aquellos que el cronista observa directamente en el presente.
Un trabajo en solitario poco puede aportar a tan nobles propósitos. Por eso, el cronista municipal debe acercarse a las comunidades para encontrar apoyo en los vecinos, recibiendo de estos testimonios, datos, documentos y otras evidencias que den cuenta de su historia; también es posible sumarlos a las tareas de investigación, y animarlos a dejar por escrito sus experiencias al intentar conocer el pasado del barrio o comunidad.
A su vez, el cronista municipal tiene la responsabilidad de enseñar la historia local. Al respecto, comunica o transmite lo que ha investigado, asumiendo su cualidad de maestro, capaz de incentivar procesos de aprendizaje en quienes reciban sus enseñanzas. Por medio de esta labor, suscita la valoración del patrimonio, de la identidad cultural y motiva el interés por el conocimiento de la historia vivida y compartida, tanto en la comunidad como en los ámbitos regional y nacional. Es importante involucrar en este trabajo a las escuelas, particularmente a los maestros, quienes con su experiencia y por medio del acompañamiento del cronista, pueden cooperar en la formación de valores históricos en los niños y jóvenes del municipio.
En este orden de ideas, cabe resaltar que el cronista municipal difunde lo que enseña e investiga, por lo que ha de valerse de las redes sociales, de las publicaciones periódicas en formato digital e impreso, y de toda iniciativa comunicacional a fin de llegar a un público numeroso. Esta faceta de comunicador es exigente, al igual que la función de enseñanza e investigación, todo lo cual requiere el apoyo del gobierno municipal, llamado a establecer las condiciones institucionales (organizativas y presupuestarias) que respalden las iniciativas del cronista en el cumplimiento de su deber.
En el marco de esta celebración, felicito a los colegas cronistas municipales de Venezuela, especialmente a los del Estado Zulia, con quienes renovamos el compromiso por la defensa de nuestro patrimonio y valores históricos, sabiendo que se trata de una tarea difícil, pero nos anima la voluntad de sumar, con esfuerzo y constancia, a la concreción de estos ideales.
*Cronista de Maracaibo. Profesor de historia de Venezuela en la Universidad del Zulia. E-mail: [email protected] Instagram: @cronistademaracaibo X: @CronMaracaibo TikTok: @cronistademaracaibo