El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, regresó a prisión el 1 de enero de 2026, después de pasar más de una semana en el Hospital DF Star de Brasilia.
Su solicitud de prisión domiciliaria, presentada por su defensa debido a preocupaciones de salud, fue denegada por la Corte Suprema, que argumentó que no había indicios de un deterioro en su estado. Bolsonaro, de 70 años, fue operado de una hernia inguinal y también recibió tratamiento por crisis recurrentes de hipo.
A pesar de las inquietudes de sus abogados sobre un posible agravamiento de su salud, el juez Alexandre de Moraes concluyó que su condición había mejorado, según los informes médicos.
El exmandatario, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 contra Luiz Inácio Lula da Silva, fue escoltado por un amplio dispositivo policial al regresar a la sede de la Policía Federal.
Allí, cumple su condena en una habitación pequeña que cuenta con algunas comodidades básicas. Esta fue su primera salida del centro de detención desde que fue encarcelado.
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