En 1848, en los Estados Unidos, John Bacon Curtis marcó un hito en la historia al producir el primer chicle comercial bajo el nombre "State of Maine Pure Spruce Gum". Esta innovación, nacida en Bangor, Maine, fue el inicio de una industria que hoy es reconocida y consumida mundialmente.
Curtis, sin una educación formal, empezó experimentando en la cocina de su esposa, donde cocinó la primera tanda de chicle usando una estufa Franklin, un tipo de estufa de hierro rápido inventada en el siglo XVIII. Utilizó resina de abeto para crear una goma que, inicialmente vendió en pequeñas barras envueltas en papel, para ser mascada como entretenimiento y para aliviar la ansiedad.

Al principio, la venta fue limitada y enfrentó escepticismo, por lo que Curtis se convirtió en un viajante incansable, llevando su producto a lo largo de Nueva Inglaterra en difíciles condiciones, enfrentando lodges primitivos y rutas remotas. Gracias a su esfuerzo y dedicación, el chicle comenzó a ganar aceptación y se convirtió en un producto popular.
Posteriormente, Curtis estableció una fábrica en Portland, Maine, con más de 200 empleados, y desarrolló máquinas para la producción masiva de chicle, llegando a producir hasta 1,800 cajas diarias. Innovó también con sabores variados y expandió su línea de productos.
Este invento no solo revolucionó la industria de la goma de mascar, sino que también se convirtió en una parte fundamental de la cultura popular mundial. La historia de John Curtis es un ejemplo de emprendimiento y perseverancia que sigue vigente 177 años después de aquel primer lote de "State of Maine Pure Spruce Gum".
Noticias al Dia – Andrea Barrueta – Pasante