Real Madrid ha definido su gran objetivo para potenciar la plantilla de cara a las próximas temporadas, y el elegido por Florentino Pérez ha sacudido los cimientos del fútbol español.
Contra todo pronóstico, la dirección deportiva blanca ha puesto sus ojos en Julián Álvarez, actual delantero del Atlético de Madrid y una de las grandes estrellas del panorama europeo, presentando una propuesta formal que ronda los 150 millones de euros.
El atacante argentino no termina de acoplarse por completo al esquema táctico de Diego Pablo Simeone y ve con buenos ojos dar un salto en su carrera profesional. Pese a contar con un cartel importante y múltiples ofertas en el extranjero, la prioridad de la «Araña» es continuar compitiendo en el fútbol español.
Ante este escenario, la delicada salud financiera del FC Barcelona ha dejado el camino prácticamente libre para el Real Madrid, cuyo interés es firme y real.No obstante, la operación se anticipa de una complejidad extrema.
Atlético de Madrid ha rechazado la propuesta inicial de los de Chamartín y se remite de forma contundente a su cláusula de rescisión, tasada en 500 millones de euros. Además, la histórica rivalidad y la tensión en las relaciones institucionales entre ambos clubes capitalinos añaden una barrera mayúscula a cualquier intento de negociación.
A pesar de las trabas económicas, Julián Álvarez se perfila como la pieza ideal para el Real Madrid que comenzará a edificar José Mourinho en su segundo ciclo en el banquillo. El internacional argentino reúne todas las virtudes futbolísticas que el estratega portugués considera innegociables: una notable capacidad goleadora combinada con un incansable despliegue físico para presionar, morder en la salida del rival y sacrificarse en labores defensivas en cuanto el equipo pierde la posesión.
Asimismo, su polivalencia en el frente de ataque le otorga un valor estratégico incalculable, ya que puede desempeñarse con naturalidad como delantero centro, segundo punta, extremo por ambas bandas o mediapunta.
Su inteligencia táctica para arrastrar marcas y generar espacios, sumada a un carácter competitivo idóneo para los grandes escenarios y a una personalidad humilde que no exige el protagonismo absoluto dentro de un vestuario de estrellas, lo convierten en el prototipo de futbolista ideal para la pizarra del técnico luso. En Chamartín la hoja de ruta está trazada, aunque el pacto con el vecino de la ciudad apenas comienza su batalla.
Noticia al Día