El sueño olímpico de la legendaria esquiadora estadounidense Lindsey Vonn duró apenas unos segundos. Tras lanzarse en la prueba de descenso en Cortina d’Ampezzo, sufrió una grave caída que obligó a su evacuación en helicóptero.
Fiel a la mentalidad férrea que marcó su carrera, Vonn decidió competir pese a haberse roto el ligamento cruzado anterior y dañado el menisco menos de diez días antes en Crans Montana. Con el dorsal 13 y una férula en la rodilla derecha, apenas había recorrido unos metros cuando se enganchó con una puerta y cayó violentamente al aterrizar de un salto.
La “Speed Queen”, campeona olímpica en 2010 y quien había salido del retiro hace poco más de un año para volver a unos Juegos, permaneció tendida en la nieve entre lágrimas y gritos de dolor mientras era atendida por el equipo médico.
Tras más de diez minutos de asistencia, fue trasladada en helicóptero a un hospital, mientras el público en la meta la despidió con una ovación. La competencia se reanudó después de una interrupción de más de quince minutos.
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