La histórica e inverosímil remontada de los Knicks de New York ante los Spurs de San Antonio desató la locura absoluta en las calles de la Gran Manzana, derivando en serios disturbios y enfrentamientos.
Un total de 56 personas fueron detenidas en la ciudad de Nueva York durante los caóticos festejos posteriores al triunfo por 107-106 en el cuarto partido de las Finales de la NBA, según informaron este jueves fuentes de la Policía de Nueva York (NYPD).
Miles de fanáticos se volcaron en masa a las avenidas neoyorquinas inmediatamente después de que OG Anunoby encestara el agónico palmeo ganador a falta de un segundo. Aunque el despliegue de seguridad no igualó el blindaje del pasado lunes —cuando el presidente Donald Trump visitó el Madison Square Garden—, la policía ya había cortado los accesos a la arena antes del pitazo inicial para prevenir incidentes.
A pesar de los cercos policiales, el NYPD estima que unas 10,000 personas se concentraron de manera descontrolada en diversos puntos al norte del pabellón, específicamente entre la Quinta y la Octava Avenida. Las celebraciones pacíficas escalaron rápidamente a vandalismo generalizado.
Las autoridades denunciaron que grupos de fanáticos intentaron volcar un taxi y saltaron de forma temeraria sobre múltiples vehículos particulares que se encontraban transitando con personas en su interior.
El balance de daños y cargos incluye:Detenciones: De los 56 implicados, 15 fueron arrestados formalmente y 41 quedaron en libertad bajo citación para comparecer ante el tribunal penal.
Delitos imputados: Conducta temeraria, alteración del orden público, daños a la propiedad, posesión ilegal de armas blancas y agresión a la autoridad.
Agentes heridos: Diez oficiales del NYPD resultaron lesionados, destacando un uniformado que sufrió un fuerte traumatismo tras ser golpeado en la cabeza con una botella de vidrio.
Daños materiales: Cuatro patrullas policiales terminaron con severos destrozos en sus parabrisas delanteros y traseros.
A través de un comunicado oficial, los portavoces de la Policía reconocieron que tanto la franquicia como la ciudad atraviesan un «momento emocionante» al quedar a un paso del anillo tras 53 años, pero defendieron con firmeza la necesidad de garantizar el orden público.
«Anoche se reunieron grandes multitudes que mostraron un comportamiento increíblemente imprudente y peligroso, tanto durante como después del partido. Esto demuestra exactamente por qué la NYPD ha reforzado su presencia en el Madison Square Garden y sus alrededores», sentenció la institución.
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