Jueves 19 de febrero de 2026
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Catedral: Donde bautizaron a Urdaneta y Bolívar dio gracias por la victoria en La Batalla del Lago

Esta iglesia nació de las entrañas mismas de la ciudad. En sus albores, no fue más que una ermita humilde, erigida con barro, cañabrava y techumbre de palmeras. En aquel entonces, Maracaibo evocaba un Macondo lacustre; pero allí, en lugar del río de piedras como huevos prehistóricos, el paisaje se rendía ante las arenas blancas y el espejo infinito del Coquivacoa. Fue bajo este cielo donde, el 28 de julio de 1897, el Papa León XIII decretó la creación de la Diócesis del Zulia, hoy elevada a la dignidad de Arquidiócesis de Maracaibo.

Catedral: Donde bautizaron a Urdaneta y Bolívar dio gracias por la victoria en La Batalla del Lago
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Bajo el dintel de su puerta centenaria, la historia de Venezuela ha dejado huellas imborrables. El 23 de septiembre de 1823, el Libertador Simón Bolívar cruzó su umbral para rendir gratitud al Altísimo tras la victoria definitiva en la Batalla Naval del Lago. No era un recinto ajeno a las dignidades eclesiásticas: entre 1813 y 1821, este templo fungió como sede de la Diócesis de Mérida, luego de que el fatídico terremoto de 1812 redujera a escombros la sede sagrada de la Ciudad de los Caballeros.

En el frío mármol de su pila bautismal se consagró a la fe católica el niño Rafael Urdaneta. Aquel infante, predestinado por los designios del tiempo, se convertiría en el "General en Jefe" y en el estratega más íntegro de la gesta emancipadora. La posteridad lo bautizaría como "El Brillante", el soldado cuya lealtad a Bolívar fue tan inquebrantable como su propia espada.

Un Macondo de Arena y Cristal

Esta iglesia nació de las entrañas mismas de la ciudad. En sus albores, no fue más que una ermita humilde, erigida con barro, cañabrava y techumbre de palmeras. En aquel entonces, Maracaibo evocaba un Macondo lacustre; pero allí, en lugar del río de piedras como huevos prehistóricos, el paisaje se rendía ante las arenas blancas y el espejo infinito del Coquivacoa. Fue bajo este cielo donde, el 28 de julio de 1897, el Papa León XIII decretó la creación de la Diócesis del Zulia, hoy elevada a la dignidad de Arquidiócesis de Maracaibo.

El Misterio del Crucificado y la Furia Indígena

Hacia el año 1600, el idilio de Gibraltar —tierra de flores, frutos y opulencia cacaotera— fue interrumpido por la ferocidad de los indios Quiriquires y Motilones. Los "salvajes" irrumpieron con furia, dejando a su paso una estela de desolación. Durante el ataque al templo, las llamas intentaron devorar al Cristo Crucificado, pero el fuego se detuvo ante lo inexplicable: la imagen parecía flotar sobre el incendio, con el rostro levemente inclinado, como si hubiese esquivado con divina agilidad las flechas enemigas. El pavor ahuyentó a los atacantes, dando origen a la leyenda.

El Veredicto de las Aguas

La llegada del Cristo Negro a la Catedral de Maracaibo no estuvo exenta de discordia. Gibraltar reclamaba su reliquia, y para dirimir el conflicto, se apeló al juicio de Dios. La imagen fue colocada en una canoa sin remeros, confiando en que la corriente señalara su destino.

Tras dos intentos fallidos en los que la embarcación permaneció inmóvil, al tercer ensayo la canoa enfiló con determinación hacia Maracaibo. Allí desembarcó el Santo y allí permanece, custodiando la fe marabina hasta el sol de hoy.

JC

Fotos y videos: Leila González

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