Habitantes de la parroquia Raúl Leoni denuncian que el desborde de aguas servidas que se origina en la urbanización La Rosaleda se ha extendido como una «mancha de contaminación» por kilómetros, afectando a múltiples comunidades y destruyendo la infraestructura urbana a su paso.
El problema, que persiste desde hace más de 15 años, recorre un trayecto crítico que incluye el barrio 14 de noviembre, La Rotaria, La Floresta, y Sector La Fortaleza.
Este «río putrefacto» de desechos no solo emana olores fétidos, la proliferación de insectos y plagas, atraídos por el estancamiento de las aguas residuales en los múltiples «cráteres» de la vía, agrava una situación de insalubridad que impide a las familias incluso abrir las ventanas de sus hogares.
«Es la combinación de aguas negras con las blancas porque hay fuga en el servicio de agua potable», aseguraron los vecinos.

Un recorrido de contaminación y abandono
A pesar de las innumerables solicitudes introducidas ante los organismos competentes, la comunidad denuncia que solo han recibido inspecciones superficiales que no atacan la raíz del problema: el colapso del sistema de colectores. Los residentes de la parroquia Raúl Leoni enfatizan que el «ligado» entre el sistema de saneamiento y la red de agua potable es una bomba de tiempo que podría contaminar el suministro hacia las viviendas.

Más allá del daño a la infraestructura, el impacto humano es el rostro más amargo de esta problemática. Vecinos de sectores como La Fortaleza y La Floresta detallaron las consecuencias directas que este desbordamiento ha tenido en su día a día:
Jose María Rodríguez, relató sobre el impacto económico y operativo que sufren los transportistas debido al estado de la vialidad.
«Hago un llamado a las autoridades para que colaboren con la línea 14 de Noviembre, ya que tenemos una problemática desde hace mucho, pero mucho tiempo. Y eso nos está causando que se nos dañe el tren, nos dañan los cauchos… no tenemos vida con el carro a problemática de los muchos huecos aquí en esta vía. Le agradecemos a las autoridades, por favor, se aboquen a tirarnos un poquito de asfalto y arreglar las calles».
Ángela Camacho, residente de la parroquia Raúl Leoni en Maracaibo, denunció la desidia en la que se encuentra su comunidad.
«Pertenezco a esta parroquia bastante desasistida llamada Raúl Leoni. Una urbanización que tiene una problemática en cuanto a alumbrado, asfaltado, Hidrolago… a todos los entes que pueda tener esta parroquia. De verdad que esta situación ya se ha salido de las manos. Gobiernos van, gobiernos vienen y todavía estamos en la espera».
Jesús Zambrano, hizo énfasis en el tiempo que llevan padeciendo esta situación y los sectores específicos afectados por el desbordamiento de aguas servidas
«Venimos presentando este caso que tenemos en nuestra comunidad desde hace más de 15 años: las aguas servidas de un colector fracturado totalmente y dañado, que viene afectando la calidad de vida de los habitantes de cuatro sectores de la parroquia Raúl Leoni, como lo es: el barrio 14 de noviembre, la urbanización La Rosaleda, la urbanización La Rotaria y La Floresta».
Franklin Romero, otro habitante afectado del sector explicó que «El problema más grave que tenemos es cuando llega el agua, porque el colector que está ocasionando el problema se desborda. Ahorita el agua tiene cinco días; primero no llegaba, ahora no se quiere ir. El agua está dañando las calles, tiene todas las calles rotas, ya por aquí no se puede pasar. Los carros prácticamente tienen que hacer maromas para pasar».
La comunidad de La Rosaleda, La Rotaria y sectores aledaños denuncia, resiste y propone; ahora,
La solución está en manos de las autoridades, quienes tienen la responsabilidad constitucional de devolverle la dignidad y la salud a una parroquia que se niega a cumplir otros 15 años sumergida en el abandono.





Texto: Estefany Montoya/Pasante
Fotos y videos: Leila González / Estefany Montoya/Pasante
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