A las once de la mañana de este sábado, en la Biblioteca María Calcaño, presentarán el libro que la actriz y docente universitaria, Doris Chávez, ha consagrado a su tío, el notable luchador social Gerásimo Chávez.
Una historia de vida, registrada a pulso por Doris Chávez. “Petróleo y soberanía, una amalgama desde abajo en la que la familia, la tierra y los afectos se entrelazan en todas las horas de la construcción de nuestra memoria y hacer patrio”, dice.
Registrar la vida de un familiar cercano es, inevitablemente, un acto de amor; pero si además su historia ha estado signada por la entrega al Otro y por los Otros, en sintonía con su contemporaneidad y ligada a una actividad tan determinante en la vida del país como es la industria petrolera, se torna entonces en un imperativo moral.
Mi tío Gerásimo Chávez, obrero, sindicalista petrolero, militante de la izquierda hasta su muerte, fue uno de esos seres cuyo quehacer es necesario contar para entender quiénes somos como nación.
Esta Historia de Vida de Gerásimo puede convertirse con toda justicia en referente para diversas áreas de la investigación social. Fuente de insumos para todas las lógicas: sociológicas, antropológicas, culturales, políticas. Su transcurrir vital atraviesa diferentes momentos de la historia de nuestro país. Nace él en los últimos años de la Venezuela de Gómez, en esa especie de edad media en la que estábamos sumidos. Es heredera además, de un proceso determinante en la historia contemporánea de Venezuela como lo fue la explotación petrolera que produjo el surgimiento de nuevas clases sociales como la obrera, de conceptos y prácticas como el sindicalismo. Un proceso que incidió en la cotidianidad de la población, en la formación de una nueva ontología. Gerásimo desarrolla su quehacer sindical en el país de la democracia representativa, en medio del maremágnum de los partidos políticos y las seculares divisiones de la izquierda, invita finalmente Doris Chávez.
Alexis Blanco