Lunes 19 de enero de 2026
Al Dia

Luto en La Chinita: Muere "Látigo", el perro que se convirtió en el alma del aeropuerto

El Aeropuerto Internacional La Chinita amaneció de luto tras la partida de "Látigo", el canino que durante años cambió el…

Luto en La Chinita: Muere
Facebook Twitter Whatsapp Telegram

El Aeropuerto Internacional La Chinita amaneció de luto tras la partida de "Látigo", el canino que durante años cambió el frío asfalto por el calor humano de la terminal aérea marabina.

Abandonado originalmente en una gasolinera cercana, Látigo encontró su hogar gracias a la compasión de un vigilante. Lo que empezó como un refugio temporal en el estacionamiento terminó en la sala de espera, donde el perro se integró a la rutina de los viajeros y al corazón del personal. Llegó a recibir obsequios de los viajeros rutinarios que se "encariñaron" por lo amoroso y dócil que era.

En una oportunidad lo intentaron uniformar, pero "él no quiere saber nada de chalecos. Prefiere caminar entre el personal de vigilancia y los viajeros que ya lo han adoptado como uno más de la familia. Al ver a sus "amigos", dijo una vendedora del terminal.

Se levantaba en dos patas y movía la cola con una gratitud que conmovía . Muchos de los pasajeros habituales lo recibían en oportunidades con galletas y comida, y respondía con cariño tanto al personal del aeropuerto como a los viajeros que lo esperaban con impaciencia, nos dijeron los trabajadores en una oportunidad que acudimos a conocerlo.

Agradecimiento a quienes lo atendieron

Durante su convalecencia Latigo fue atendido por médicos especialistas de la Misión Nevado, asi como funcionarios de la terminal aéreo, el MP y la Guardia Nacional, quienes participaron en una jornada para atender las mascotas aeroportuarias incluyendo la del aeropuerto La Chinita.

El "perrito cariñoso", como lo llamaba el personal del aeropuerto, recibió el tratamiento adecuado con todos sus medicamentos y dejo de existir rodeado de sus amigos que en ningún momento lo dejaron solo, dándole el cariño que el ofrecía a todo sus compañeros todos los días desde las primeras horas de la mañana.

Testigo silencioso de las glorias de atletas y el paso de celebridades, Látigo fue mucho más que una mascota: era el compañero de guardia de los trabajadores nocturnos. Hoy, su ausencia se siente en cada pasillo. Para quienes laboran en el instituto, se ha ido un símbolo de lealtad incondicional.

Noticia al Día/ Foto: Xiomara Solano

Noticias Relacionadas