Viernes 16 de enero de 2026
Al Dia

Jesús Salazar: El vigilante que quería ser ingeniero NUCLEAR

Un estupendo conversador. Lo arraiga a ese lugar el hecho de que, justo al frente, donde ahora se levantan altos edificios existió el Liceo Rómulo Gallegos, antes de tener su sede propia y donde estudió su bachillerato.

Jesús Salazar: El vigilante que quería ser ingeniero NUCLEAR
Jesús Salazar el vigilante que quería ser ingeniero nuclear
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La ciudad despierta con trinar de pajaritos en las tres plazas seguidas en Cecilio Acosta de las cuales les hemos contado, recientemente. Allí encontramos a Jesús Salazar, meticuloso doblando su mochila. Ha concluido su jornada de vigilia, nadie le espera en casa (vive por Valle Frio), decide quedarse bajo las sombras de los árboles con el busto de Monseñor Olegario Villalobos, acompañándole.

Nos acercamos para conversar, como ocurre siempre: En Maracaibo una persona que encuentres puede darte una enorme sorpresa; puede que sea un poeta, un juglar, un gaitero, un cronista, un estudioso, matemático, botánico o, como ha sido el caso, Jesús Salazar es un modesto vigilante en un conjunto residencia, graduado de bachiller, cuyo sueño de adolescente era ser INGENIERO NUCLEAR.

Un estupendo conversador. Lo arraiga a ese lugar el hecho de que, justo al frente, donde ahora se levantan altos edificios existió el Liceo Rómulo Gallegos, antes de tener su sede propia y donde estudió su bachillerato.

Allí jugueteó de muchacho y tuvo sus amores de la adolescencia. Como nadie lo espera en la casa, prefiere, quedarse evocando los recuerdos. ¿Y cómo era la calle, la plaza?, le preguntamos.

  • La plaza era distinta, no como ahora, antes era mas tierra que piso. La calle no ha cambiado mucho, señala donde estuvo el liceo, la nostalgia se le asoma en los ojos y atempera su voz. Nos cuenta de su sueño: ser ingeniero NUCLEAR, un inquietud tal vez incomprendida para la época cuando los padres se regía por la idea de que en toda familia debía haber: un médico,un abogado, un cura y un mecánico.

Compartimos con ustedes, lectores, la conversación con este hombre quien, aunque no pudo hacerse ingeniero, estuvo en las aulas y talleres del INCE donde cumplió a cabalidad los cursos sobre: textilería y electricidad.

Sus manos y sus conocimientos estuvieron en construcciones emblemáticas de la ciudad como el Centro Comercial Costa.

JC

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