Un gesto sin precedentes ha desatado una tormenta política en el norte de Europa. La líder opositora venezolana, María Corina Machado, entregó formalmente su medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión privada en la Casa Blanca.
El acto, calificado como «inaudito» por el comité académico noruego, ha generado una ola de indignación en los círculos políticos de Oslo. La reunión, celebrada este jueves 15 de enero en un comedor privado de la residencia presidencial, se extendió por más de dos horas. Al finalizar, Machado obsequió a Trump una placa enmarcada que contenía la medalla original que recibió el pasado 10 de diciembre de 2025 en Noruega.
La pieza incluía una dedicatoria que exalta el «extraordinario liderazgo» del mandatario estadounidense en la promoción de la paz.Machado justificó su decisión apelando a la historia bolivariana, trazando un paralelismo con el año 1825, cuando el marqués de Lafayette entregó a Simón Bolívar una medalla con el rostro de George Washington.
«Justo 200 años después, el pueblo de Bolívar le entrega al presidente de Estados Unidos, en retribución, una medalla por todo lo que ha hecho en el país», declaró la líder venezolana a los medios tras el encuentro.
Por su parte, el presidente Trump confirmó la recepción del galardón a través de su plataforma Truth Social. El mandatario calificó el gesto como un «acto maravilloso de respeto mutuo» y agradeció que el reconocimiento le fuera otorgado por el trabajo que ha realizado en la región.Indignación y rechazo en Noruega.
La respuesta desde Noruega, país que otorga el galardón, no se hizo esperar y ha sido unánimemente crítica. Académicos y analistas calificaron el desprendimiento del premio como una falta de respeto a la institución del Nobel. Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo y ex secretaria de Estado, tildó el gesto de «totalmente inaudito» y «patético». «Es una falta de respeto absoluta por el premio», sentenció.
Asle Sveen, historiador especializado en el Nobel, sugirió que Machado está «desesperada por obtener algo de Trump» para asegurar su relevancia en la futura democratización de Venezuela. Benedicte Bull, experta en Latinoamérica, describió la situación como «surrealista», denunciando que el prestigio del premio está siendo utilizado como moneda de cambio para obtener influencia política en Washington.
Mientras la Casa Blanca celebra el gesto como un respaldo a su política exterior, en Noruega el debate se centra en el desprestigio que este acto supone para el galardón más importante del mundo, marcando un hito de controversia en la historia de los Premios Nobel.
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