El Inter Miami, flamante campeón de la MLS Cup 2025, cumplió con la histórica cita en la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump recibió al plantel encabezado por Lionel Messi (y donde milita el venezolano Telasco Segovia) en un acto que trascendió lo estrictamente deportivo para convertirse en un evento de magnitud global.
La delegación de Florida aprovechó su estancia en Washington, previa a su enfrentamiento contra el DC United, para acudir a la sede presidencial. Allí, bajo el rigor del protocolo que suele honrar a los monarcas de la NBA, la NFL o la MLB, el equipo rosa fue reconocido oficialmente como la nueva potencia del fútbol norteamericano tras conquistar el título más importante de la Major League Soccer la temporada pasada.
El centro de todas las miradas fue, inevitablemente, Lionel Messi. El capitán argentino, cuya llegada a la liga marcó un antes y un después en el deporte de este país, vivió un momento especialmente significativo. Para el astro de Rosario, esta representó su primera visita formal a la residencia presidencial, luego de que en 2025 problemas de agenda le impidieran asistir a la ceremonia de entrega de la Medalla Presidencial de la Libertad.
En esta ocasión, Messi ingresó no solo como figura individual, sino como el líder del grupo que llevó al Inter Miami a la cima de la liga. El encuentro entre Trump y Messi reunió a dos de los rostros más reconocibles del planeta, generando una expectativa mediática sin precedentes en las inmediaciones de la Avenida Pennsylvania.
Durante el acto institucional, se destacó el crecimiento exponencial que el fútbol ha tenido en territorio estadounidense, un fenómeno impulsado en gran medida por el "efecto Messi" y la gestión del club propiedad de Jorge Mas y David Beckham. Más allá de los discursos y el intercambio de obsequios —que incluyó la entrega de una camiseta personalizada al mandatario—, la visita simbolizó la consolidación definitiva del Inter Miami como una institución de élite.
"Creo que es mejor que Pelé", le dijo el mandatario a Messi mientras sonreía. Por su parte, al saludar a Rodrigo De Paul, agregó: "Ustedes no tienen ningún jugador feo".
Lo que comenzó como un ambicioso proyecto de expansión es hoy el equipo que representa al país en los salones más altos del gobierno, confirmando que el fútbol ha dejado de ser una promesa en Estados Unidos para convertirse en una realidad de peso político y social.

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