Un video capturado de forma espontánea encendió las redes sociales, mostrando lo que millones de usuarios califican como un "abrazo del cielo". Lo que comenzó como un gesto tierno de una niña pequeña, terminó convirtiéndose en un fenómeno visual inexplicable que ha dejado a la comunidad digital impactada.
El pasado 25 de diciembre, al caer la tarde, mientras se encontraba con su familia, la niña miró hacia el firmamento que ya comenzaba a oscurecer y con total naturalidad, exclamó: “Dios, te amo, feliz cumpleaños” . En el instante preciso en que terminó su frase, el cielo nocturno se iluminó repentinamente con un resplandor púrpura brillante que duró apenas unos segundos, dejando a los presentes maravillados.
Tras la viralización de las imágenes, la madre de la pequeña compartió un emotivo mensaje en su cuenta de Instagram, aclarando que este momento es solo un reflejo de la vida cotidiana de su hija. Según relata, la niña mantiene una relación constante y profunda con lo espiritual, orando frecuentemente por causas globales.
"Este fue solo uno de sus momentos con su Creador. Ella es simplemente así, apasionada por Dios y su creación" , explicó la madre. "Es imposible decir cuántas veces la he escuchado conversando con Dios y pidiendo por personas que no conoce. Ora por África, por la Isla de Marajó y por el Rio Grande; aunque le digo que las inundaciones ya pasaron, ella sigue firme pidiendo por ellos".
La madre destaca que su hija posee un "corazón limpio y libre de prejuicios". Aunque entiende conceptos como la Trinidad, no se detiene en dogmas o detalles técnicos, sino en la libertad de hablar con Dios a su manera. El video, más que un fenómeno visual, ha sido descrito por su familia como "un retrato de su intimidad con Dios".
Este suceso ha generado un intenso debate y una ola de esperanza en redes sociales, donde usuarios de todo el mundo comparten el video como un recordatorio de la pureza infantil y la posibilidad de que, incluso las palabras más pequeñas, encuentren una respuesta.
Noticia Al Dia / Arelys Munda