De las lejanas tierras donde "los cujíes lloran de dolor" vino, José Marín, a Maracaibo tras el resplandor del boom petrolero, a cambio, encontró un uniforme, una chapa y un revólver convirtiéndose en un agente de la ley y el orden público, o sea, policía.
Aquí buscaba un lugar para establecerse hasta que se topó con las lomas llenas de cujíes frente al lago. La brisa del Coquivacoa lo enamoró y, entonces, con escardilla, hacha y machete conquistó esas empinadas tierras que reclamó suyas, como si lo esperaran.
En Falcón se corrió la voz de que a José Marín le estaba saliendo las cosas superbien, la vida le sonreía y la prosperidad,
Aquellos cerros los emparceló, fue vendiendo a los cooterráneos que venían a Maracaibo en busca del mismo sueño: trabajar en las petroleras, pero, no solamente venían de Falcón, el Zulia era un imán para los andinos (gochos de Valera-Trujillo y Mérida),orientales de Maturín y Cumaná, LLaneros de Guárico, Acarigua y gente mas allá de nuestros linderos patrios, como Colombia y Curazao.
Camianamos por las callejuelas de Cerros de Marín, conversamos con sus habitantes, dos señoras con mas de 30 años viviendo en ese lugar cuentan del viejo Cine Paris y de lo hermosas que son las tardes.
Al bajar por la 77 (5 de Julio) en dirección a Milagro tendremos a la izquierda, Cerros de Marín y a la derecha, Cerro Apache. En Cerros de Marín brilla y se distingue el colegio Francisco Eugenio Bustamante y lujoso Hotel Oceanía.
JC



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